Por: Ramón Antonio Veras.

I.- Son lacras del sistema, no personalizadas

1.- En América Latina y el Caribe, sobre determinado espacio territorial, está ubicada una sociedad humana, en la cual mujeres y hombres realizan actividades sociales, sobre una organización político-social específica.

2.- En la generalidad de nuestros países, el grado de evolución de su economía no ha pasado del precapitalismo, situación que se debe a la subordinación económica, social y política a los intereses monopolistas extranjeros. La raíz del atraso lleva al subdesarrollo.

3.- La sociedad dominicana está dominada por un caduco modo de producción, que genera atrasadas instituciones, órganos infuncionales, e ideas, normas y principios éticos y morales decadentes. El régimen social vigente está marcado por la degeneración imperante.

4.- Los ideólogos que defienden el statu quo, con malicia e hipocresía pretenden cubrir la perversión social mediante sofismas, haciendo creer que las taras son accidentales, y no muy propias del orden social establecido.

5.- Lo poco que sirve de la sociedad dominicana, es víctima de la trampa ideológica que les tienden aquellos que se aprovechan del podrido medio social donde vivimos. Lo que es sistémico, al pueblo se lo disfrazan como defectos personales de los incumbentes al frente de los organismos e instituciones.

6.- De lo mediocre e inacabado del modelo económico que predomina en nuestro país, resultan las lacras presentes en el medio donde vivimos, las cuales cada vez se presentan con mayor crudeza y amplia proliferación. Atraso y degradación van de la mano.

II.- Taras sociales propias del modelo vigente aquí

7.- Forma parte de la esencia misma del sistema vigente, la policía, el poder judicial, legislativo y ejecutivo, todos arropados por el fenómeno de la corrupción, y la degradación ética y moral que permea a la sociedad entera.

8.- Lo poco que sirve de la sociedad dominicana, es víctima de la trampa ideológica que les tienden aquellos que se aprovechan del podrido medio social donde vivimos. Lo que es sistémico, al pueblo se lo disfrazan como defectos personales de los incumbentes al frente de los organismos e instituciones.

9.- Corrupción, pobreza, desempleo, prostitución, criminalidad, violencia, drogadicción, narcotráfico, analfabetismo, mendicidad, chismes, mentiras y otros fenómenos sociales nocivos, son inherentes al sistema y nunca estarán separados.

10.- Para los grupos de poder económico, político y social, es duro reconocer que están viviendo en la opulencia, amparados en un ordenamiento económico degradante. No hay duda de que muchas personas prefieren vivir sin dignidad, pero con abundantes bienes materiales, aunque sea para exhibirlos.

11.- En el país nuestro, la descomposición no tiene cura mientras se mantenga el mal que genera las enfermedades. El cuerpo social dominicano adolece de males incurables, sin importar que busquen como sanadores a Miriam German, Eduardo Then o a Quico Tabar.

12.- Poco importa la conducta o capacidad de los que hagan la función de facultativos. La gravedad de la sociedad dominicana dañada, requiere de transformadores sociales, que dirijan a las masas populares a los fines de cerrar la fuente de todos los males sociales que padecemos. Las soluciones que necesitamos deben ser ejecutadas siguiendo un programa de profilaxis social total.

III.- Una sociedad humana dominada por las desigualdades

13.- Esos dominicanos y dominicanas, que por millones son indigentes; que viven en completa pobreza, extendiendo sus manos para pedir un pedazo de pan; los pordioseros que se mueven por todo el país sin garantía para subsistir, son la viva expresión de una sociedad dominada por las desigualdades.

14.- No resulta nada agradable exponer sobre las porquerías que emanan del modelo económico que padecemos, pero ocurre que las inmundicias que nos rodean no tienen un origen divino, sino terrenal, y la basura social debe ser eliminada, no con resabios ni rezos, sino con medidas que lleguen al fondo desde donde sale lo podrido que mucho hiede.

15.- Los problemas que afectan a las grandes mayorías nacionales dominicanas, no van a desaparecer haciendo cherchas ni con encuentros de perfumados. Hambre, desempleo, falta de techo y servicios de educación y salud públicas, tienen víctimas que reclaman solución.

16.- No se eliminan las dificultades sociales, recurriendo a la violencia oficial, con leyes y decretos, ni enviando mensajes para consolar a los oprimidos. Las decisiones llevadas a la práctica son las que sirven de aliento a los marginados de la sociedad.

17.- Por más que se quiera santificar el ambiente que estamos padeciendo, el mismo no tiene salida, aunque se le pida por el amor a Dios, por los clavos de Cristo, ni por miles de bendiciones. Lo que nos dice la materialidad es que el pueblo dominicano, no debe seguir viviendo como hasta ahora. Esta situación de calamidad debemos cambiarla.

Ideas finales

a) La desgracia que afecta a la gran mayoría del pueblo dominicano, no será eliminada porque así lo quiere una minoría de connacionales, sino por el convencimiento y accionar de mujeres y hombres comprometidos con la liberación nacional, por convicciones políticas, cívicas, ciudadanas e ideológicas.

b) El estado de calamidad que padece la gran mayoría de nuestro pueblo, no es por un mandato diabólico, sino porque se le ha impuesto un modelo económico que solo beneficia a la minoría nacional y a sus aliados extranjeros.

c) Para que las masas populares dominicanas salgan de la situación de azote material y espiritual a que las han condenado los ambiciosos sectores de poder político, económico y social del país, para los buenos dominicanos y dominicanas, debe ser una exigencia hecha con dureza y severidad, ejecutar acciones de contenido político, cívico y ciudadano, que coloquen a los oprimidos a la ofensiva frente a sus oponentes.

d) Ante el proceder implacable de los enemigos nacionales y extranjeros, de lo que en verdad se llama pueblo dominicano, aquellos que en el país se identifican con las causas justas, deben aplicar todos los métodos de lucha, con el objetivo de instaurar un gobierno de esencia netamente democrático.

e) Una administración del Estado, como el pueblo trabajador espera y merece, debe estar representada por obreros del campo y la ciudad; sectores estudiantiles, intelectuales y profesionales; por las diversas capas medias, y la burguesía nacional no cómplice del imperio.

f) Las fuerzas motrices con calidad, capacidad y disposición para cambiar el ambiente de desventura que vive el pueblo dominicano, están presentes en el medio social, y lo único que les hace falta es cohesionarse en base a un programa mínimo, darles riendas sueltas a sus energías y convicciones, a los fines de alcanzar el bienestar merecido y la felicidad esperada.

Santiago de los Caballeros,

31 de octubre de 2021

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