Por Geraldo Rosario

Nueva York. Versados en seguridad pública sostienen que el tema es amplio y requiere, por demás, de la integración de una política criminalista efectiva, combinada con la garantía de derechos y oportunidades de desarrollo que demandan los ciudadanos.

Tras casi dos años del presidente Luis Abinader estar en el poder, son muchos los renglones sociales y económicos en los que su gobierno demuestra amplias debilidades, siendo la violencia y delincuencia los principales.

El pasado 25 de mayo el diario Listín Diario la llamó una delincuencia desbordada. El 31, Estados Unidos emitió una alerta a sus ciudadanos que tengan planes de visitar República Dominicana, advirtiéndoles que deben tener mayor precaución debido al incremento de actos delictivos en el país caribeño.

Días después (2 de junio) el presidente Abinader anunció el lanzamiento de las Fuerzas Armadas a las calles, junto a la Policía Nacional, para combatir la delincuencia.

Tal cual lo afirmara el expresidente Leonel Fernández, “estamos ante la presencia de un gobierno reactivo”.

Somos de opinión que no hay desperdicio en lo planteado por el tres veces expresidente de la república, para referirse a la forma de actuar del presente gobierno, lo malo es que la seguridad pública no escapa a su accionar tardío, pobre y sin un norte definido.

Por los resultados en materia de seguridad ciudadana, deducimos que tampoco han sido capaces de aplicar mínimamente verdaderas políticas públicas, y por qué no decirlo, “procesos de inteligencia y análisis de inteligencia” tendentes a contribuir en la disminución de la ola delictiva y sin control que agobia a los dominicanos.

Con frecuencia escuchamos ciudadanos que de manera empírica recomiendan al gobierno el uso de “inteligencia” para contrarrestar la delincuencia; no es para menos, son muchas las imprecisiones de este régimen, que además luce no estar preparado para enfrentar este flagelo.

Pareciera como si estuviese haciendo adivinanzas riesgosas al filo de navaja, jugando con la seguridad y el bienestar de los quisqueyanos.

Más que la propia inteligencia definida como información procesada, el gobierno y sus organismos “especializados” debieran de darle valor agregado a la inteligencia que procesan; nos referimos al análisis de inteligencia.

El verdadero análisis de inteligencia es siempre predictivo; describir un acontecimiento pasado no es análisis de inteligencia; esos informes denominados parte diario en países subdesarrollados como el nuestro, son más bien “reportes de la recolección del día”, eso ni es inteligencia ni mucho menos análisis de inteligencia.

Un gobierno que después de dos años de gestión carezca de una política criminal acorde a las necesidades de su pueblo, que no muestre planes palpables para implementar políticas públicas que garanticen los derechos de sus ciudadanos, y que no posea un verdadero cuerpo profesional de analistas de inteligencia que le contribuyan a fortalecer esas políticas y mejorar las tomas de decisiones, sencillamente en seguridad ciudadana están “fritos”, a la deriva…le dan la razón al doctor Fernández cuando afirma “tomen notas los de Palacio para que aprendan a gobernar”.

En efecto, ellos no creen lo que no pueden entender, “El Corán”

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