Por Amable Grullón,

Este 16 de agosto del 2022, el Presidente Luis Abinader cumple dos años en el Poder. Pero por igual, se puede decir inicia el camino al tercer año. Lo que en el lenguaje beisbolero diría que va corriendo de segunda Pa' tercera.

Históricamente, el tercer año ha sido complicado para los gobiernos en República Dominicana, sin embargo, dadas las circunstancias que ha tenido que desafiar el mandatario, cualquiera pensaría que ya lo peor ha pasado.

Una rápida evaluación, a grandes rasgos, se puede decir que el presidente Luís Abinader ha llegado al segundo año con buenas calificaciones. No se puede decir lo mismo de algunos de sus funcionarios que deben ser sustituidos para mejorar el equipo y su rendimiento.

Como es natural, puede decirse que el Gobierno evidencia deterioro en su imagen, que puede ser corregido con unos cuantos cambios. De un lado, las situaciones que les ha tocado administrar como la pandemia y la guerra de Ucrania y Rusia que golpea la economía, presiona la inflación y causa ciertos desequilibrios.

Hay que tomar en cuenta que hasta ahora el Gobierno no ha tenido oposición. Una situación que puede cambiar, siempre y cuando el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) supere el reto de escoger un candidato presidencial y salir unido. Una tarea que no motiva a muchas personas en pensar que saldrá bien, por lo que se observan en esa entidad política y su liderazgo.

Del otro lado. la lucha por la transparencia del Gobierno ya cojea en medio de escándalos con funcionarios, que no han sido debidamente aclarado ni investigados, sino trasladados a otras posiciones.

Pareciera que desde el Gobierno, aferrado a lo mediático, se juega a que estos escándalos queden atrás. Pero es cada vez más notorio el accionar de algunos funcionarios que se aprovechan del cargo dinamizar las oportunidades basadas en los vicios de la gestión pública.

Si bien se ha movido la acción pública contra algunos funcionarios de la pasada gestión, los escándalos del presente esperan una respuesta entusiasta.

El ruido en el tren gubernamental es cada vez más perceptible al oído, ya va camino al tercer año y con la reelección, que siempre ha sido causa de los grandes males al extender elasticidad de la tolerancia y favores desde el Estado.

El dilema del tercer año

El problema con el tercer año es que causa desesperación en los que no han logrado insertarse en el Gobierno, por un lado, y de los que entienden, no han recibido los beneficios suficientes, lo que equivale a un material inflamable en la atmósfera.

Pero además, muchos que no se atrevieron a enfrentarlo en los dos primeros años, se deciden hacerlo por considerar, ya sobrevivieron los dos anteriores. Todo el efecto disuasivo queda pendiente de la reelección que necesita cierto empuje del Estado para mantener las proyecciones en alto.

Del otro lado, la oposición necesita convencer lo contrario para hacerse atractiva a los que pueden acomodarse en su con ellos.

De igual forma, hay que precisar que de los dos años que restan, seis meses corresponden a la campaña electoral y tres de la transición de gobierno, por lo que lo reduce a un año y tres meses en la parte operativa.

Pero si vamos al plano de las elecciones congresuales y municipales, prevista para febrero del 2024, el tiempo de campaña y precampaña obliga a actuar ya, pues limita la operatividad del gobierno a un año y cinco meses, contando a partir de este 16 de agosto del 2022.

Sugiere entonces, que hay que tener funcionarios eficientes y populares para presentar a esas elecciones. Pero además hay que evitar a los que crean ruidos al gobierno y su Partido.

En Perspectivas

Llegamos a este 16 de agosto con un panorama político que no depende sólo de las ejecutorias y la aceptación del Gobierno, sino de la redefinición del rol opositor que alguien deberá asumir..

¿Quién va a asumir el papel de la oposición al Gobierno y al PRM? Esa es una de las preguntas claves. Es evidente que el expresidente Leonel Fernández no ha logrado colocarse en una posición convincente para asumir ese rol opisitor.

Las razones de que Leonel Fernández no ha logrado convertirse en principal fuerza opositora vienen de lejos, en parte, porque su partido Fuerza del Pueblo no ha tenido la conexión esperada con la sociedad, lo que ha quitado impacto a su condición de expresidente.

Del otro lado, el Partido de la Liberación Dominicana ha conservado una fuerza gravitacional importante, pese a todas las embestidas del Gobierno y de la Fuerza del Pueblo para diezmarlo.

Lo que queda pendiente al PLD es cómo saldrá de su más importante reto, la convención para escoger al candidato presidencial en el mes de octubre.

Pero no todo depende de ese evento, también de quien será el candidato escogido y si reúne condiciones para desarrollar un liderazgo capaz de atraer otros sectores inconforme y unificar al PLD que ahora mismo No tiene un líder fuerte capaz de hacer esa tarea.

Ese candidato debe ser capaz aprovechar el potencial de simpatía y vínculos del partido con la sociedad para convertirse en el líder de todo ellos y de la oposición. No de un grupo.

Por la coyuntura actual y la naturaleza de las elecciones por venir habrá que hacer alianzas en las municipales y congresuales. Esas alianzas son la otra gran pregunta que vale millones, pues ella inclinará la balanza de manera contundente y definitiva para anotar las carreras del ganador.

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