Por: Ramón Antonio Veras.

I.- La política ejercida con seriedad

 

1.- La política verdadera es una actividad humana, expresada en objetivos de clases sociales, partidos y el Estado; ejecutada aplicando medios y métodos de lucha, para alcanzar un fin, el cual depende de los intereses clasistas que estén de por medio.

2.- El trabajo político debe ser realizado con seriedad y convencimiento de lo que se está haciendo, para que la operación dé los resultados esperados. La formalidad, el buen juicio, tiene que estar de por medio cuantas veces nos movemos políticamente.

3.- Al ocuparnos de la política debemos probar con hechos que intensamente deseamos materializar el ideal que con esfuerzos procuramos conseguir.

4.- Los elevados objetivos políticos a que aspiramos solamente pueden ser convertidos en realidades, por la coherencia, las convicciones y la laboriosidad. He ahí donde están sintetizadas, en   conjunto, nuestras ideas.

II.- Las situaciones. Situación de crisis en el país

5.- En las sociedades humanas, en un momento determinado ocurren fenómenos sociales que sirven para definir una situación actual, económica, política y de crisis.

6.-  Hace unos días, con el título:  Nuestro país estremecido por crisis escribimos un artículo en el cual expusimos las notas distintivas de una serie de hechos materiales y espirituales que, juntos, ponen de manifiesto la crisis estructural que afecta a todo el ordenamiento económico y social sobre el cual descansa hoy la sociedad dominicana.

7.- Los hechos que narramos en el indicado escrito, que sirven de fundamento a nuestra creencia para destacar la crisis, son tan evidentes que no pueden ser controvertidos, porque están a la vista de todas y todos.

8.- La existencia de los casos que expusimos, que están ahí como testigos de piedra, por sí solos no van a servir de motor para superar la crisis.

9.- A los fines de cambiar la deshumanizada realidad dominicana, se hace necesaria la incidencia de mujeres y hombres, que hagan de fuerzas motrices opuestas al mantenimiento del actual modelo económico, que es contrario a las justas aspiraciones de nuestro pueblo.

10.- La lucha política no se decide por buenos o malos deseos, sino por la actividad desplegada de manera tesonera por las clases y capas sociales comprometidas con lo nuevo que, inexorablemente, ha de venir.

 

III.- La presencia del ser humano para hacer cesar la opresión

11.- Ciertamente, con toda seguridad, que un nuevo y renovado orden económico ha de llegar, pero su aparición debe ser causada, impulsada, promovida por seres humanos, es decir, por aquellos que creemos que nuestro pueblo merece la felicidad aquí en la tierra.

12.- Las leyes objetivas de la historia de seguro se cumplirán, pero no de una manera mecánica, lo que significa que los seres humanos deben accionar para que se hagan realidad.

13.- El modelo que predomina en nuestro país beneficia a la minoría nacional y a los intereses del imperio, y esa situación se mantendrá, a no ser que quienes adversan esa forma de dominación, se pongan políticamente en tensión para eliminarla.

14.- Es correcto razonar en el sentido de que sus propias crisis van a hacer desaparecer el orden social actual injusto, pero hay que completar la idea diciendo que su ausencia no se logrará sin el trabajo político unido de sus adversarios.

15.- Para que las masas populares se liberen del estado de pobreza que se encuentran, hombres y mujeres sensibles del país, están obligados a moverse para hacer posible las transformaciones que merecemos y necesitamos.

16.- El sistema que mantiene al pueblo dominicano viviendo en permanente crisis, se impone sea sustituido y, por necesidad histórica, sus sepultureros no pueden eludir el cumplimiento de su deber de ser transformadores sociales.

17.- Todos aquellos que en este país han luchado y luchan por un futuro luminoso para lo que en verdad se llama pueblo dominicano, están en la obligación de despojarse de sectarismo, de pequeñeces, y marchar unidos alrededor de un programa mínimo, sin abandonar su esencia ideológica e independencia.

 

Ideas finales

18.- Al reconocer que no debemos continuar viviendo como hasta ahora, en este fango expresado en opresión social y degradación ética y moral, debemos saber que estamos comprometidos a comportarnos como intérpretes conscientes del deber en la liberación nacional.

19.- La presente coyuntura exige, de sus mejores ciudadanos y ciudadanas, una mayor profundidad de pensamiento; no dejar de obrar solos a los demás; armarnos de actitud enérgica y de desprendimiento. Nada de prejuicios, que únicamente benefician la eternización del presente descalabro nacional.

20.- La situación de crisis económica, social, ética y moral, que vivamente lesionan a nuestro pueblo, solo pueden ser eliminadas con la intervención militante de dominicanas y dominicanos identificados con la renovación de la sociedad dominicana.

 

Santiago de los Caballeros,

9 de mayo 2022.

 

 

 

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