París, 24 abr (Prensa Latina) Casi 49 millones de franceses están hoy convocados a las urnas para elegir al presidente de la República, en un balotaje entre el mandatario Emmanuel Macron y la representante de la extrema derecha Marine Le Pen.

A las 08:00, hora local, abrieron los centros de votación en los 96 departamentos metropolitanos, en unos comicios que comenzaron ayer en los territorios de ultramar y los colegios en el exterior.

Los electores podrán ejercer su derecho hasta las 19:00 y los primeros resultados se publicarán a partir de las 20:00 con los estimados de las encuestadoras, que preceden por tradición a los datos oficiales divulgados por el Ministerio del Interior.

Todas las encuestas y los analistas políticos proyectaron una victoria de Macron en la reedición de la segunda ronda de las presidenciales de 2017, aunque con una menor ventaja que entonces, cuando alcanzó el 66 por ciento de los votos.

Los sondeos publicados antes del silencio electoral que comenzó a regir en la medianoche del viernes reflejaron al jefe de Estado con hasta un 57 por ciento de los sufragios.

Para el analista político y director general delegado de Ipsos France, Brice Teinturier, si bien el triunfo de Macron parece ser el escenario más probable, no debería asumirse como el único.

Hay elementos a considerar para una elección bien cerrada e incluso una victoria de Le Pen, en particular la inclinación de los abstencionistas de la primera vuelta (cerca de 13 millones) y el voto que ejerzan los más de siete millones de seguidores de Jean-Luc Mélenchon, advirtió.

Según las encuestas, la tasa de abstención pudiera rondar un 30 por ciento del padrón, más de 14 millones de franceses, acercándose al récord de ausencia a las urnas, el cual data de 1969 con un 31,1.

La campaña electoral estuvo marcada por ataques mutuos, en temas como la pérdida del poder adquisitivo, el papel de Francia dentro de la Unión Europea, la política exterior y el conflicto en Ucrania, la emigración y la seguridad.

Macron instó a evitar la llegada al poder de la extrema derecha y prometió gobernar por otros cinco años con la voluntad de ampliar y reunir, potenciando su visión europeísta y los esfuerzos de independencia energética y agrícola.

Por su parte, Le Pen consideró que una nueva gestión de su rival traería caos y ofreció a los electores ser la presidenta del día a día, del valor del trabajo, del poder adquisitivo, de la escuela, de la salud para todos, de la asimilación republicana y de la promoción social.

wmr

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