El nuevo informe afirma que el operativo ruso en Ucrania genera "choques" que impactan en la economía europea de modo directo e indirecto.

Logotipo del euro frente a la sede del Banco Central Europeo en Frankfurt, Alemania.
Ralph Orlowski / Gettyimages.ru

El 14 de julio la Comisión Europea volvió a revisar negativamente su pronóstico para los países de la Unión Europea y la zona euro. La reevaluación fundamental se refirió a las tasas del crecimiento económico en el 2023, cuando se espera que disminuya casi un punto porcentual en comparación con el anterior vaticinio, publicado en primavera. La esperanza de inflación también aumenta, y la institución cree que su mayor crecimiento tendrá lugar en el tercer trimestre de este año. Cabe destacar que los pronósticos de este crecimiento en gran parte dependen del precio de los productos energéticos: su eventual subida puede conducir a una estanflación, mientras que si continúa el actual descenso de los precios del petróleo y otras materias primas podría amortiguarse la presión de la inflación.

En su nuevo macropronóstico la Comisión Europea ha actualizado varios índices clave. Se espera que en el 2022 el PIB de los Estados miembros de la UE aumente en un 2,7%, y para el año próximo se prevé que el crecimiento sea de un 1,5% en vez del 2,3% previsto anteriormente. Mientras, en la zona euro la expansión económica en los años 2022 y 2023 ascenderá respectivamente un 2,6% y un 1,4%, en vez de un 2,7% y un 2,3%.

Como se desprende del pronóstico, la inflación puede lograr su cénit en el tercer trimestre del 2022 (un 8,6% para la zona euro y un 8,8% para la UE). Las evaluaciones de la tasa de inflación también han crecido: de un 6,8% a un 8,3% para la UE y de un 6,1% a un 7,6% para la zona euro. Sin embargo, si los precios del gas siguen aumentando se podrían agravar las tendencias de estanflación que ya tienen lugar.

"Los choques provocados por la guerra [en Ucrania] impactan en la economía europea de modo directo e indirecto, encaminándola hacia un menor crecimiento y una mayor inflación. El crecimiento rápido de los precios de los alimentos y los combustibles atiza la presión inflacionaria global, debilitando el poder adquisitivo de los hogares y obligando a los reguladores a responder con su política monetaria más rápido de lo que se suponía antes", se destaca en el informe. actualidadrt.com

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