Por  Angel Díaz

No estábamos acostumbrados a transitar por los canales de la participación en la toma de
decisiones políticas, a utilizar los mecanismos de funcionamiento de las instituciones de la
democracia representativa para vivir la experiencia de participación social en la agenda
nacional.
Durante veinte años podíamos contextualizar en torno a los temas de ejecución de las
políticas públicas, pero no se nos tomaba en cuenta, porque al final se hacía lo que a la
‘sagrada voluntad’ del Presídium del Sóviet Supremo del PLD, mejor le pareciera.

 


Con el ascenso al poder del Ciudadano Presidente Luis Abinader, pasamos de ser un ‘rebaño
autista’, a una sociedad con calidad para participar en la innovación de una democracia en
la que el debate para la transformación social es la base de la agenda presidencial; pasamos
a relacionarnos con la agenda de los grandes cambios éticos, sociales y económicos por la
que transita la sociedad dominicana bajo la adecuada luz de la Democracia Participativa.
El Gobierno del Cambio ha devenido en una innovación en el ejercicio democrático, que
permite, admite y fomenta el debate más amplio en el proceso de transformación social
que experimenta la sociedad dominicana, aireando los déficits acumulados en el
funcionamiento histórico de la democracia representativa, en el marco general del ‘Cambio’
como promesa de campaña que prioriza la necesidad de buscar alternativas a los graves
problemas sociales heredados del despotismo ilustrado de los gobiernos del PLD.

A partir de esta reflexión, resultan comprensibles las críticas de la mentalmente limitada
oposición, que enfrenta el dilema de aceptar como bueno y válido este ejercicio de
democracia participativa exitosamente practicada por el Ciudadano Presidente Luis
Abinader, en el contexto de la globalización actual, de las nuevas formas de pensar y actuar
en política, que parece, ha encontrado ‘fuera de la base’ a una oposición díscola y
desfasada.
La sociedad dominicana estrena nuevas posibilidades de una relación de doble vía entre los
colectivos y las instituciones del Estado. La democracia representativa es el principal desafío
de la oferta del Gobierno del Cambio, que está demostrando que gobernar de cara a la
sociedad es, además de una novedad, la forma más apropiada de aplicar las políticas
públicas, con equidad que abona el surco fecundo de la transparencia.
El Ciudadano Presidente Luis Abinader, ha puesto a funcionar las oxidadas estructuras de
los procesos de diálogo social para contribuir a resolver la avalancha de problemas
económicos y sociales, acumulados durante las malas prácticas de los gobiernos del nefasto
PLD.
El Gobierno del Cambio ejerce la democracia como la mejor alternativa ante la crisis
pandémica que afecta la economía mundial, aplicando profundas transformaciones en la
relación entre gobernados y gobernantes, y garantizando nuevas formas de participación
de variado prisma de actores sociales,sin tener que retornar a la incertidumbre demagógica
del centralismo estatista de los demiurgos de la parcela morada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.