Santo Domingo – El reverendo padre José Luis Hernández, párroco de la Parroquia San Pablo Apóstol, de Cristo Rey, en el Distrito Nacional, identificó las pocas oportunidades que se ofrecen a las nuevas generaciones, los constantes aumentos en los precios de los artículos de alto consumo y el déficit en los servicios, como las principales causas de la violencia que afecta a la ciudadanía.

El sacerdote explicó que también se registran cambios de patrones que llevan a la sociedad a facilitar todos los acontecimientos negativos que se vienen sucediendo unos tras otros.

Todos esos cambios que se dan en la sociedad, originan un patrón de conducta que no teníamos y que está facilitando tanta violencia”, expresó el padre José Luis Hernández durante una entrevista con Manuel Jiménez y Yulibelys Wandelpool, en el programa Propuesta de la Noche que se produce en Digital 15 del Grupo Telemicro.

Significó que, durante todo el año, semana tras semana, todos los días, se observa un aumento de la violencia, pero hay épocas en lo que esa situación se acentúa con más fuerza y mayor evidencia.

Hay épocas del año como la Semana Santa y la Navidad en las que estos hechos violentos se incrementan, por el espacio de ocio que hay de esas festividades y particularmente por la ingesta de alcohol. Habrá que darse cuenta, recorriendo las calles de estos barrios, entre viernes y sábado, la cantidad de piscina que, en Semana Santa, por ejemplo, se ponen en las aceras, alrededor de las cuales hay mucho alcohol, mucho cigarro, entonces, el viejito que está en su casa descansando, no tiene un espacio para ello”, observó el padre José Luis Hernández.

Él sabe que algunas gentes lo tildan de exagerado cada vez que toca temas como estos.

Pero explica que las razones para que, en la República Dominicana, y especialmente en los sectores más empobrecidos se estén dando tantos hechos violentos y se comentan tantas acciones reñidas con las leyes tienen diversos orígenes,

Cuando yo voy a bañarme y se me va el agua y se me va la electricidad, yo cojo un pique, me molesto. El alto costo de la vida, cuando voy al supermercado, al colmado y el dinero no me alcanza, también me molesto. Todo eso es una carga emocional que yo llevo conmigo que fácilmente la exploto”, afirma el sacerdote católico cuya labor pastoral se realiza en Cristo Rey y otros sectores de la Circunscripción número Dos del Distrito Nacional.

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