Por: Ramón Antonio Veras.

Introducción

Por su edad, muchos dominicanos y dominicanas no tienen conocimiento  de lo ocurrido  en el período tenebroso conocido como de los 12 años, mientras que otros por conveniencia  pretenden  olvidar  ese trecho oscuro  de la vida política dominicana.

Por respeto a la memoria de los asesinados, desaparecidos, torturados y vejados en aquella época sombría, hay que decirle a la presente generación que  debe luchar para que nunca más regrese la etapa de terror vivida por nuestro pueblo, del que forma parte ese espacio de tiempo que representó el año 1974, cuando el doctor Balaguer  comenzó su segunda reelección.

I.- Por respeto a la memoria de las víctimas de los 12 años

1.- Históricamente, los  pueblos se han sentido bien y muy respetados, cuando sus más calificados dirigentes políticos les dicen la verdad de los hechos ocurridos  en cada época, y mucho más cuando los mismos encierran asuntos de contenido político o social.

2.- De igual manera, dan demostración de lealtad con sus connacionales, aquellos hombres y mujeres que, conociendo lo que ha sucedido en su país en determinada coyuntura, se lo transmiten tal cual se produjo para que estén debidamente informados.

3.- Enriquece el pensamiento político de las masas populares, hacer lo posible para que se formen un criterio sincero, sin engaño ni burla, con relación a hechos  pretéritos que han tenido lugar, o con respecto a los fenómenos sociales que se dan en el medio donde accionan.

4.- A los estudiantes   del país no se  les ha dado a conocer de manera concienzuda lo que fue, en cuanto a  derechos humanos y libertades públicas,  la gestión gubernativa del doctor Balaguer  en el período 1966 a 1978.

5.- Para hacer el análisis de un proceso social y político basta con estudiarlo, examinarlo, separando y reuniendo  en una síntesis lo sucedido, sin necesidad de utilizar el insulto contra la persona física que ha estado al frente del Estado.

6.- Los hechos, los sucesos acaecidos  durante los doce años del doctor Balaguer, están ahí, como testigos de piedra, a la espera  de que personas serias, honradas, sin prejuicios de ninguna clase, expliquen o interpreten lo que fue el período ya señalado.

7.- En este escrito nos vamos a permitir  narrar parte de lo que vivimos, particularmente en el año 1974, siendo presidente el doctor Joaquín Balaguer.

 

II.- En el año 1974, sigue el terror iniciado en 1966

8.- El año 1974 fue de mucha represión en todo el país. En Puerto Plata, el militante del 14 de Junio, Apolinar Estrella Mancebo, fue acusado de poseer una granada fragmentaria. Le asistimos en su defensa y demostramos ante el tribunal que era falsa la acusación en su contra.[i]

9.- En San Francisco de Macorís, fueron detenidas varias personas acusadas de tener en su poder una gran cantidad de armas de fuego. En compañía de monseñor Roque Adames y el periodista Ramón de Luna, nos trasladamos hasta allí para indagar lo ocurrido y el destino del joven Pablo Liberato Rodríguez, dirigente del MPD quien desapareció en Macorís bajo la jefatura de Paulino Reyes de León. Nunca se supo ni se sabe hoy dónde reposa su cadáver.  [ii]

10.- La situación que estaba viviendo el pueblo de San Francisco de Macorís, resultaba tan alarmante que nos motivó a escribir un artículo con el título «Terror en Macorís», en el cual reseñamos el estado insoportable de vida que se respiraba en aquella ciudad.[iii]

11.- El 2 de agosto 1974, fue detenido en Santiago el militante revolucionario Gerardo Marmolejos. De inmediato nos trasladamos al Departamento del Servicio Secreto de la Policía Nacional en Santo Domingo. Luego, en compañía de los doctores Salvador Jorge Blanco y Abel Rodríguez del Orbe, interpusimos un recurso de hábeas corpus a su favor.[iv]

12.- Un tribunal de la ciudad capital, dispuso la libertad de Geraldo, pero la Policía Nacional le mantuvo detenido, hasta que finalmente fue condenado a dos años de prisión.[v]

13.- Geraldo Marmolejos, quien fue mi amigo, vecino, compañero de lucha y compadre, era sobrino de quien  fue Director General del Banco de Reservas, licenciado Daniel Toribio Marmolejos.

 

III.- El profesor Bosch y una carta que nos envía

14.- El profesor Juan Bosch, preocupado por lo que estaba ocurriendo en cuanto a la represión política, el 11 de julio de 1974, nos remitió la siguiente carta:

Señor

Dr. Ramón Antonio Veras

Secretario General de la

Asociación de Abogados

de Santiago

 

Muy estimado amigo:

Seguramente estás enterado de que soy miembro del Tribunal Bertrand Russell II y de que debo viajar en enero del año que viene a Bruselas, donde se reunirá el Tribunal para conocer los casos de violaciones de los derechos humanos en la República Dominicana y en otros países de la América Latina.

Reunidos para estudiar los detalles de mi viaje, el Comité Político del PLD acordó que me dirigiera por tu medio a la Asociación de Abogados de Santiago y a la Asociación Dominicana de Abogados de la Capital, por medio de su presidente, Dr. Bienvenido Mejía y Mejía, pidiéndoles que tú, en los límites de la jurisdicción del Cibao, y él en la jurisdicción del Este y del Sur, recogieran toda la información sobre las mencionadas violaciones, con el mayor número posible de detalles, a fin de que pueda presentar ante el Tribunal un expediente que sirva para fundamentar algún tipo de instancia ante los organismos internacionales encargados de velar por el respeto de los derechos humanos y ante el gobierno dominicano. Con los saludos más afectuosos queda a tu mandar, Juan Bosch.[vi]

15.- Mediante comunicación de fecha 1 de agosto del año 1974, le dimos respuesta a la carta del profesor Juan Bosch, diciéndole, entre otras cosas, que se dirigiera directamente a la Directiva de la Asociación de Abogados de Santiago, presidida por el Dr. Rafael Reyes Martínez, para que los directivos determinaran si podíamos o no aportarle las informaciones requeridas. La Asociación no nos autorizó, pero a título personal organizamos un expediente y le suministramos todos los casos de violaciones de los cuales teníamos conocimiento por nuestra condición de abogado y como simple ciudadano.

Ideas finales

16.- Por lo bueno que es nuestro pueblo y la sensibilidad probada de los que a su lado reclaman justicia, nunca han pensado proceder para satisfacción por daños recibidos. Aunque no olvidan, su generosidad los lleva a perdonar, no a la venganza.

17.- A diferencia del caso del asesinato de Orlando Martínez, que por el accionar perseverante de sus familiares y camaradas, impidieron que el crimen prescribiera, la generalidad de las muertes con tinte político ejecutadas en el período de los 12 años del doctor Balaguer, quedaron en el olvido, está extinguida la acción penal.

18.- Aunque caducó el plazo para reclamar justicia  por la mayoría de los asesinatos ejecutados durante el régimen de los 12 años, en todo momento están vigentes en la conciencia de sus seres queridos  y en lo mejor de nuestro pueblo, porque la caducidad no es aceptada por quienes  aman la justicia.

19.- Ante la ausencia de sanción penal a los que asesinaron bajo la sombra del poder político, que les garantizó impunidad, y frente al dolor perenne que mantienen los deudos de  las víctimas,  por lo menos una sanción moral merecen aquellos que por interés o incuria contribuyeron  a aquel ambiente de criminalidad y desprecio a todo lo que significa humanismo.

 

Santiago de los Caballeros,

24 de marzo de 2022.

 

[i] El Nacional, 21 de julio de 1974

[ii] La Noticia, 21 de agosto de 1974.

[iii] El Nacional, 6 de septiembre 1974

[iv] El Nacional, 22 de agosto de 1974.

[v] El Nacional, 14 de septiembre de 1974. Libro De las calle a los estrados por justicia y libertad.  Pág 103,104 105.

[vi] Carta personal del profesor Bosch al Dr. Ramón Antonio Veras. Archivo personal.

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