Por: Ramón Antonio Veras.

Introducción

1.- Como ser humano no estamos formados para presenciar hechos despreciables, porque por formación personal e ideológica nos repugnan las acciones depravadas que reducen a la especie humana.

2.- La vida en sociedad lleva al ser humano a tener que lidiar con las situaciones más inconcebibles, aunque estamos preparados para lo lógico, lo explicable, no así para lo inimaginable.

3.- Nunca nos pasó por la mente que con motivo del ejercicio de la profesión de abogado llegaríamos a ser testigos de padecimientos sufridos por personas como consecuencias de torturas aplicadas en recintos policiales.

4.- No estamos prestos para describir episodios que causan horror, pero por un momento nos vamos a serenar para despejados de cualquier turbación, relatar dos hechos que en el curso de los doce años de terror del balaguerismo nos horripilaron.

I.- El caso de Momoncito Vargas Vila

5.- En los primeros años de la década del 70 del siglo pasado, Ramón Vargas (a) Momoncito Vargas Vila, militante de izquierda, fue detenido por miembros de la Policía Nacional,   en la ciudad de Santiago de los Caballeros, y trasladado al cuartel policial, para esa época ubicado en uno de los apartamentos del edificio de la calle Del Sol, anexo a donde actualmente está la Gobernación de la Provincia de Santiago.

6.- Una vez en la oficina del Servicio Secreto, Momoncito fue sometido a un intenso y concentrado interrogatorio con el fin de que señalara los nombres de sus compañeros y los lugares donde se encontraban.

7.- A medida que avanzaban las preguntas y Momoncito se negaba a contestar afirmativamente el interrogatorio, los investigadores se desesperaron y comenzaron a ejecutar con más dureza las torturas, llegando a desprenderle sus órganos genitales.

8.- Sin señales de vida, ya cadáver, Momoncito fue entregado por la Policía Nacional a sus familiares, que procedieron a su velatorio, en su residencia en el barrio de Pueblo Nuevo, exhibiendo su esqueleto con las torturas recibidas.

9.-El crimen contra Momoncito, conmovió a todo el país, produciendo un choque, una sacudida impresionante que quedó sellado en la mente de los sectores más sensibles.

 

II.- El caso Efraín Martínez Rodríguez o Ramón del Rosario. Torturas terribles

10.- En la gestión gubernativa de los doce años del doctor Joaquín Balaguer, por nuestras manos pasaron expedientes de naturaleza política preparados por los Servicios de Seguridad del Estado, cuyo contenido todavía hoy los tenemos presentes, de la misma forma que no hemos olvidado los dirigentes políticos contra los cuales se instrumentaron.

11.- Uno de esos casos que siempre recordamos fue el de Efraín Martínez Rodríguez o Ramón del Rosario, dirigente regional del Movimiento Popular Dominicano, a quien la Policía Nacional no solamente le elaboró un infamante expediente, sino que también torturó hasta el punto de que le causó lesión permanente en su ojo derecho y le propinó graves lesiones en sus órganos genitales. El cuerpo policial torturó a Efraín con saña, con odio, descargando contra este toda su furia.

12.- Para mayor precisión nos vamos a permitir que sea el mismo Efraín Martínez Rodríguez o Ramón del Rosario, quien narre lo ocurrido con su apresamiento:

“El 7 de mayo del año 1976, fui hecho prisionero en un allanamiento que el Servicio Secreto de la Policía, hiciera en una residencia del barrio El Ciruelito, de la ciudad de Santiago de los Caballeros, en busca de un panadero militante del MPD, residencia en la cual dormí esa noche porque al amanecer me buscaría un compañero, el cual era militante del MPD y llevaríamos la edición Núm. 52 del periódico “Libertad”, órgano oficial del partido, a la provincia de Puerto Plata. Cuan sorpresa se llevaría el esbirro y sanguinario capitán del Servicio Secreto de la P. N. en Santiago, Ramón Antonio Blanco Castillo, pues se encontró con una presa que él no andaba buscando, cuando me identifiqué, en esa madrugada, delante de los vecinos que observaban atónitos por sus persianas, que yo era Efraín Martínez Rodríguez, dirigente del MPD”.

“De inmediato fui conducido al Servicio Secreto e interrogado sobre las actividades del MPD en la región del Cibao, las cuales nunca negué porque tenía el derecho a disentir del gobierno de oprobio que llevaba a cabo el funesto Joaquín Balaguer”.

“Este despiadado interrogatorio se mantuvo durante varias semanas bajo el mando del tristemente célebre capitán Blanco Castillo y un cabo apodado Cabita. Dicho interrogatorio consistía en todo tipo de atrocidades, desde choques eléctricos, golpes con macanas de goma en mis testículos y todo mi cuerpo. De esa terrible tortura perdí el testículo izquierdo y el ojo derecho. Pero eso no me amilanó”.

“Mi cautiverio se tornó difícil, ya que me mantuvieron un año del cuartel de la Policía Nacional a la Fortaleza San Luis, cada vez que llegaba la fecha del recurso de Hábeas Corpus”.

“El 27 de abril del año 1977 quedé libre y reintegrado de nuevo a la libertad y a la lucha revolucionaria contra la fatídica dictadura de los doce años de Joaquín Balaguer”.

13.- Hasta aquí el testimonio de Efraín Martínez, o mejor dicho Ramón del Rosario. Debemos precisar que escribimos   Efraín Martínez Rodríguez o Ramón del Rosario, porque con el nombre de Efraín Martínez Rodríguez, fue con el que le conocimos y defendimos ante los tribunales. Luego él mismo nos informó que su verdadero nombre es Ramón Rosario, pero que utilizaba Efraín Martínez para desviar la persecución policial.

14.- Con respecto al caso de Efraín Martínez Rodríguez, el periodista Huchi Lora, hizo un análisis de las torturas en recintos policiales y refiriéndose a Efraín Martínez Rodríguez, escribió:

“…Entre otras cosas, dijo Martínez Rodríguez, lo golpearon en los testículos y en ocasiones fueron tan despiadadas las golpizas que vomitó sangre. Lo más horroroso de todo fue que, a golpes, lo dejaron tuerto…”.

 

 

Ideas finales

a.- El objetivo de este escrito no es con el fin de motivar ni renovar  resentimientos, sino llamar la atención de la juventud dominicana para que cada día con más fe abrace la lucha por abrir nuevos y más amplios espacios democráticos, con el fin de acercar la liberación de nuestro pueblo de toda forma de opresión material y espiritual.

b.- Honremos la memoria del indómito Momoncito, y continuemos trillando el ejemplo de valentía de Ramón del Rosario, para que la presente y futuras generaciones se formen la idea de rechazar todo lo que signifique desprecio al ser humano por sus ideas políticas liberadoras.

Fuente:

Conversación sostenida con Efraín Martínez Rodríguez o Ramón del Rosario, y publicada en el periódico El Caribe, 29 de enero 2011, página 16.

 

Santiago de los Caballeros,

26 de marzo de 2022.

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